La tiza 2.0 - #17 XarxaTIC: 18 al 24 de abril de 2022

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La tiza 2.0
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Más de 300 suscriptores al boletín. No son importantes tanto los números como saber que sois ese número de personas a las que os interesa “no perderos nada” de lo que publico en el blog. Aunque supongo que la reflexión personal/profesional inicial también os debe de gustar.
Hoy, antes de ir a por lana y poneros los artículos de la semana, algo más prolífico en la escritura que en otras por haber tenido vacaciones y estar obligado, por “averías varias” a no poderme desplazar y tener más horas de descanso frente al ordenador, los libros o los bares, me gustaría reflexionar con vosotros acerca de la mediatización de tantas saetas para disparar con arco al profesorado desde muchos medios de comunicación y determinadas cuentas en redes sociales (tanto personales, como de fundaciones o administraciones educativas). La caza al docente, especialmente al que consideramos esto como una profesión, está contando cada vez con más recursos. Y esto es algo que me preocupa. Algo que me preocuparía también si no fuera docente porque, al final, cualquier ataque contra la educación y sus trabajadores, es un ataque contra toda la sociedad.
Pero bueno, vayamos a lo que os interesa. A saber qué he escrito o sobre qué he escrito esta semana.
Empecé escribiendo acerca de la necesidad de decidir qué hacemos con los recursos que tenemos. A quién abocamos esos recursos, cada vez más escasos y las repercusiones que tiene que los usemos en uno u otro sentido. Es muy preocupante que, con las ratios actuales debamos decidir a quién podemos atender y a quién no. Es una pena tener que optar por Laura, Luis, Fátima, Marouk o Laila. Pero es que no tenemos opción. Y no es ser malos profesionales. Es tener lo que tenemos y poder hacer lo que podemos. Aún así, salvamos bastante bien la papeleta. Al menos según mi opinión.
Sigo con números. Con los 20 000 seguidores que he alcanzado en Twitter. Números que no son más que un conjunto de cifras. Por cierto, afirmo tajantemente que tener más seguidores en las redes sociales o salir más en los medios no te hace mejor ni peor docente. Lo que demuestra la profesionalidad de un docente es su trabajo en el aula. Sí, el pico y la pala, además de saber usarlos, es la clave de todo.
La vocación ya es algo tan manido en educación que da bastante lástima que se pueda seguir hablando de ello. Ni la educación es una épica permanente, ni el sacerdocio te hace un mejor docente. Quizás te pueda hacer un docente más sumiso y flagelable, pero no te hace mejor ni peor que un docente no vocacional.
Me metí en jardines afirmanado que la pedagogía no es una ciencia. No es una ciencia porque no cumple los requisitos para serlo. Y tampoco es seria porque, curiosamente, hay más mala pedagogía que buena. Ya no digamos la cantidad de papers a peso que se publican desde las Facultades de Educación. Un detalle, no es que todos sean malos pedagogos. Es que, curiosamente, se ha promocionado desde los medios, a los malos pedagogos de discurso falaz, soberbia absoluta y dejadez investigadora.
Hablando con compañeros y futuros compañeros que han cursado el máster de Secundaria te comentan, al igual que muchos maestros que hacen Magisterio (que se ha alargado un año desde Bolonia) que solo es un impuesto revolucionario que no sirve para habilitarte a dar clase. Que se da mucha pseudociencia y se considera como autores de renombre a personajes que, con suerte, les daría un grupo filtrado con ratios mínimas. Y eso con suerte. Muchos huídos del aula. Otros haciendo proclamas desde sus sillones. Todo por la pasta. 200 millones de euros al año (tirando muy corto) de ingresos por el máster, hace que sea un negocio muy lucrativo para algunos. Añadí a este post otro con una encuesta para pulsar la opinión sobre el máster de Secundaria y que se pudieran proponer mejoras.
El día de Sant Jordi, en un primer momento del redactado intenté venderos mis libros pero, por desgracia, me pueden otras cosas. Y acabé ciscándome en el dragón. Es que no podía ser de otra manera. Bueno, en el dragón y determinados perfiles anónimos (o no) que pululan por las redes sociales que dicen boludeces en diferente grado.
Y, finalmente, ayer hablé de la necesidad de ponerse a evaluar en serio algunas prácticas que están difundiéndose y llegando (por suerte en poca cantidad) a los centros educativos. Se necesita con urgencia un cordón pedagógico que impida, antes de que entren determinadas cosas en el aula, evaluar su impacto. O, como mínimo, analizar si son prácticas que pueden incorporarse o pura homeopatía educativa. La homeopatía normalmente no mata pero, en el caso de la docencia, mientras se usa homeopatía no se avanza.
Nada, yo hoy sigo de fiesta. Mañana vuelvo al curro. Y al médico en un par de días para que me mire la mano. Escribo solo con ocho dedos porque hay dos que me duelen desde que tuve el accidente doméstico con el colacao. Un saludo. Que tengáis muy buena semana.

¿A quién le doy el riñón?
20 000
Docentes de pico y pala
A vueltas con la vocación docente
Contra la mala pedagogía
Cómo (no) se aprende a dar clase
(ENCUESTA) El máster en Formación del Profesorado de Secundaria
Os prometo que hoy solo quería venderos mis libros e intentar sacar pasta
A favor de un cordón pedagógico
¿Te ha gustado? No
La tiza 2.0
La tiza 2.0 @xarxatic

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