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Por Víctor Millán

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ūüöóCon Hitler y Putin como copilotos
Por V√≠ctor Mill√°n • Publicaci√≥n #5 • Visualizar online
O como la energía puede cambiar los discursos de países y de todos nosotros sin darnos cuenta.
Tiempo de lectura 10‚Äô‚Ź≥ (¬°Pero hay versi√≥n resumida!)
La Guerra de Ucrania ha convulsionado todos los mercados económicos. La inflación -que ya venía al alza- se ha disparado elevando los precios de combustibles y alimentos y, sobre todo, ha puesto a toda Europa frente al espejo a la hora de decidir sobre sus relaciones con Rusia, ligadas irremediablemente por la necesidad de gas.
  • Alemania se ha posicionado con una postura inc√≥moda ante la realidad con la que convive: si renuncia al gas ruso, su econom√≠a se resentir√≠a e incluso obligar√≠a a su poblaci√≥n a pasar fr√≠o.
  • Espa√Īa, aunque depende menos del gas ruso, tambi√©n se ha encontrado con este contexto con los precios de la energ√≠a ya por las nubes.
  • El debate sobre la nuclear como mal necesario hacia la independencia energ√©tica est√° m√°s vivo que nunca con Francia haciendo valer su posici√≥n como principal defensor en medio de elecciones internas.
  • Y mientras se acaban de romper lazos con Rusia o no a nivel energ√©tico, Estados Unidos se ha convertido en el suministrador extra que Europa necesita, haciendo llegar barcos gas√≠sticos al Viejo continente.
  • Ah, y, en paralelo, Estados Unidos tambi√©n ha reabierto relaciones comerciales con Venezuela para tambi√©n prevenir problemas con el petr√≥leo.
La necesidad de cubrir necesidades energ√©tica -valga la redundancia- hace que los estados busquen nuevos compa√Īeros. Y eso me ha llevado a recordar un viejo p√≥ster propagand√≠stico que ahora podr√≠a tener una nueva versi√≥n‚Ķ
Hola y muchas gracias por recibirme en tu buz√≥nūüĎč. Soy V√≠ctor Mill√°n, y esto que est√°s leyendo es Tierra B, una newsletter en la que miramos la cara B de las cosas para entender mejor el mundo. Si te han reenviado este correo o te ha llegado por cualquier v√≠a,¬†puedes ver de qu√© va esto aqu√≠¬†y si te gusta,¬†suscribirte aqu√≠.
Esta edición va sobre la ilusión del decrecimiento y de cómo mantener nuestro nivel de vida nos hace que nos dé un poco igual todo a nivel macro, aunque los ciudadanos a veces no seamos conscientes de esos bailes de salón.
Lo que en un momento rechazamos, se vuelve después algo justificado. Y lo que no nos parece necesario, se vuelve después algo recomendado. Ahora lo verás.
Vamos con ello.
En pocas palabras (TL;DR)
  • Desde el comienzo de la Guerra de Ucrania los avisos por parte de autoridades para que los ciudadanos cambiemos nuestros consumos no han cesado.
  • El conflicto ha cambiado los aliados energ√©ticos, con Estados Unidos como nuevo gran suministrador de la UE
  • El fracking, prohibido en Espa√Īa y renegado en Europa, es el m√©todo por el cual se produce buena parte de ese nuevo gas que ahora necesitamos
Si quieres saber m√°s, aqu√≠ te cuento la historia completa.ūüĎá

Llevando a Hitler, y ahora a Putin, de copilotos
El p√≥ster que he recordado es este que puedes ver aqu√≠ abajo. Se trata de un dise√Īo propagand√≠stico estadounidense dibujado en 1943 por el ilustrador¬†Weimer Pursell, que, en medio de la II Guerra Mundial, relacionaba no compartir coche con estar apoyando a Hitler y los nazis.
Bajo el mensaje ‚ÄúCuando conduces solo, lo haces con Hitler [de copiloto]‚ÄĚ, se trataba de trasladar a los ciudadanos yankees que, si gastaban en exceso combustible en sus transportes diarios, estaban dejando desprovistos del mismo bien a su ej√©rcito en la guerra y, por lo tanto, beneficiando al enemigo.
Las peticiones a la carestía durante tiempos de conflictos son tan antiguos como los propios conflictos. De asedios donde tocaba recortar la comida y el agua, cortes de electricidad, pasando por la reconversión de fábricas e industria de todo tipo para producir armas.
Pero, por nuestro bien, hacía mucho tiempo que no las oíamos.
La invasi√≥n de Ucrania por parte de Rusia y todo el contexto comercial y econ√≥mico que ha provocado ha hecho que, por primera vez en mucho tiempo, organismos como la Comisi√≥n Europea, la Agencia Internacional de la Energ√≠a o el FMI hayan hecho llamamientos o, como m√≠nimo dejado caer, que toca gastar menos gas, ‚Äúbajar la calefacci√≥n‚ÄĚ o dar por hecho que tocar√° hacerlo si se quieren cortar los gaseoductos con Rusia. De nuevo, cambiar nuestro consumo para no tener, ahora, a Putin de copiloto.
Principios energéticos… Hasta que hay necesidad
Este llamamiento generalizado a cambiar los modos de consumo a la poblaci√≥n en √©pocas b√©licas es lo que es √ļnicamente por su situaci√≥n de emergencia.
Te dejo dos preguntas del estilo ‚Äėy si‚Ķ‚Äô:
  • ¬ŅY si desde los a√Īos 50 Estados Unidos hubiese mantenido en marcha campa√Īas de concienciaci√≥n para viajar en transporte p√ļblico o compartir coche y no hubi√©semos esperado a la era de Uber o Blablacar o el auge de la bici urbana?
  • ¬ŅY si Europa y Alemania hubiese trabajado por la independencia energ√©tica mucho antes?
Que la Guerra de Ucrania, eminentemente también un conflicto energético, haya coincidido con un nuevo informe sobre el Cambio Climático del IPCC que alerta de que no vamos nada bien, acaba de darnos la pincelada sobre este cuadro. Se pide a la población reducir su gasto de energía y combustibles fósiles en un momento de conflicto, pero no se alienta como debería a largo plazo.
[Interludio no solicitado]
En particular, tengo una postura ambivalente con respecto a las teorías decrecentistas o decrecionistas -aquellas que piensan que el progreso debe quedar en un segundo plano, o incluso retroceder, si este implica el agotamiento de recursos naturales-. Sobre todo, porque me parecen algo ilusas si pensamos que el conjunto del mundo va a renunciar a un ápice de comodidad. 
La prueba, en mi opini√≥n, es que si tuvi√©ramos cierta voluntad de renunciar a algo que ya tenemos por un bien com√ļn mayor algunas zonas de √Āfrica y otras regiones no estar√≠an como est√°n, independientemente del problema clim√°tico.¬†
Por eso, quiz√°, que salgan a la palestra ahora, para olvidarse si ma√Īana Rusia vuelve a encerrarse en s√≠ misma, me molesta un poco.
[Fin del interludio no solicitado]
Como hemos dicho, Alemania es la m√°s dependiente y la que seguramente est√© quedando m√°s retratada. Se calcula que desde que se conoci√≥ la masacre de civiles en Bucha, hace dos semanas, Berl√≠n ha comprado gas a Mosc√ļ por valor de 1.500 millones de euros.
Pero en este juego de intereses estamos todos metidos. Hasta el 40% del gas que se consum√≠a en Europa proced√≠a de Rusia hasta hace nada. La UE ha puesto en marcha sus medidas para ser independiente de Rusia -v√≠a renovables, qui√©n sabe si con m√°s nuclear y con nuevos proveedores- en unos a√Īos. Pero la cosa costar√°.
Por el camino, Estados Unidos ha aumentado un 40% su exportaci√≥n de gas hacia Europa, en gran medida procedente de t√©cnicas como el fracking, criticada durante a√Īos por su enorme consumo de agua y los problemas que puede desencadenar bajo tierra.
Hace unos¬†a√Īos cubr√≠¬†como decenas de municipios espa√Īoles se declaraban¬†libres de fracking¬†cuando se intentaron impulsar proyectos aqu√≠. Ahora, este gas procedente de fracking, se importa desde Estados Unidos, que ha pasado de proveer un 6% del consumo de gas a Espa√Īa a m√°s de 30% en lo que va de a√Īo. Al otro lado del charco, Biden, a pesar de su pol√≠tica y promesas tambi√©n contra estos m√©todos, ha aumentado los permisos de perforaci√≥n, encontrando confrontaci√≥n en estados como California.
Quiz√° no llevemos a Putin de copiloto, pero de esta crisis todos los estados est√°n saliendo contradiciendo sus promesas y dejando claro, una vez m√°s, que todo lo que no se ha andado durante a√Īos hacia una generaci√≥n energ√©tica m√°s coherente y responsable, siempre nos va a pasar factura.
Puedes ver todos los enlaces y fuentes utilizados para esta edición aquí.
ūüĆćY mientras, en la Tierra B...
Vamos con los avisos parroquiales.
Esta newsletter llega en domingo y no en s√°bado, como coment√© al ponerla en marcha. Sigo haciendo pruebas para ver qu√© horario parece mejor y tambi√©n se adapta mejor a mi rutina. Lo √ļnico fijo, por ahora, es que llegar√° cada 15 d√≠as los fines de semana. Por favor, si tienes alguna preferencia, h√°zmela saber.
¬°Y algo muy importante! Esta semana, en concreto el lunes, se publica una entrevista sobre Tierra B en¬†Escuchando Newsletters, el podcast de Chus Naharro, una de las referencias de este formato/canal en Espa√Īa. Si te interesan y te gustan las news, puedes echarle una oreja a su podcast porque ha entrevistado a gente muy muy buena.
He dedicado a preparar y escribir esta edici√≥n algo m√°s de 2,5 horas, m√°s tres paseos con Vito, mi perro, asesor y jefe en la sombraūüźē.
Si te ha gustado mucho, compártela en tus redes sociales o reenvíala a un amigo o amiga.
Nos leemos, si quieres. Y espero cualquier comentario, opinión o apunte con los brazos abiertos. Solo tienes que responder este mail. Estoy al otro lado.
Que tengas buen día.
Víctor
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Víctor Millán

Una newsletter para mirar la cara B de las cosas y mantenerse crítico y curioso.

Entiende mejor el mundo a través de historias (que pretenden ser) insólitas.

Cada 15 días, historias e ideas en la difusa intersección entre economía, tecnología, crisis climática, comportamiento humano, ética animal y ciencia-ficción con la sostenibilidad como fondo.

Si te parece un mejunje un poco raro también puede decirse que va sobre presentes insostenibles y futuros sostenibles.

A largo plazo, todo es una cosa u otra.¬Į\_(„ÉĄ)_/¬Į

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