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Boletín de piques y desventuras de Nat - Publicación #2

Revue
 
Esta semana desde Montevideo y Colonia del Sacramento
 

Boletín de piques y desventuras de Nat

30 de diciembre · Publicación #2 · Visualizar online
Lo que aprendí en estos días sobre literatura, sustentabilidad, tecnología, y el mundo en general. Algún concepto interesante y cosas que pasan.

Esta semana desde Montevideo y Colonia del Sacramento

Cosas que aprendí en la semana (o quizás antes)
Le echaré la culpa a las cantidades de alcohol ingeridas, y a lo temprano que empezó cada día la ingesta, pero la verdad es que no aprendí nada esta semana. Hubo una mañana en la que me puse a revisar piques de css que había anotado antiguamente. ¡No funcionaron!
Solo nos recuerdo (porque lo había olvidado) que la manera  más práctica de obtener la IP de un sitio es hacer un ping desde la consola.
Un concepto: Entropía
Por no decir caos. Yo me acordaba, de quinto de liceo, de que la entropía era el grado de desorden de un sistema. Sin embargo cuando fui a escribir un cuento tonto lo googleé para estar segura y la primer definición que me saltó era exactamente opuesta: hablaba de la cantidad orden. Entonces escribí (y leí y mandé por mail a gente que sabía más que yo) un cuento con el título al revés. Hasta que alguien tuvo la bondad de corregirme.
En su momento (después ponerle al cuentito el prefijo “anti” por todos lados) llegamos a la conclusión de que habría dos acepciones incoherentes: una científica y una popular.
Pero ya no encuentro ejemplos de esa última y tal vez no existe, tal vez solo me piró el bocho o vi mal. O es lo mismo. El grado de orden ES el grado de desorden, no importa para qué lado quieras tirar la flecha. No tiene gracia darle tanta vuelta a un concepto que solo se define en contraposición a otro.
¿Qué es el orden? ¿Por qué debería de haber uno? El orden no es simetría ni rectas paralelas. Que tengamos cierto estándar de orden en la cabeza es resultado de algo cultural, que es resultado de algo natural y una conciencia, que son resultado del verdadero orden.
EL orden. El que tiene las fórmulas para saber a qué hora va a volver a darme hambre, cuántos grados va a hacer mañana en Salto, en qué lugar van a caer todas las fichas cuando pateemos el tablero. Física que hace química que hace biología (1) que un día (por magia) se encuentra una conciencia y hacen biografía que retroalimenta a una cultura y hacen narrativa. Y no hay más nada.
Ahí queda el orden. El aparente desorden, porque estamos limitados y aún no podemos entender la fórmula completa. Yo creo que con la fórmula sabríamos también cuando y por qué surgió la vida, y el único misterio sería la conciencia. Y es lógico que la conciencia esté por fuera, porque es la que existe para ver ese desorden y entrar en pánico y querer ordenar todo. Para juzgar. 
¿Qué se le va a hacer?
Abrazar el caos.
Sí, yo quería acá hablar en serio, no poner slogans de gaseosas.
Yo quería acá dar consejos prácticos tendientes a lograr un mundo mejor, pero no hay mundo mejor. Hay bienestar de entender que hay un orden, de estudiarlo, de no entenderlo, de olvidarse de que hay un orden y abrazar el aparente caos que la conciencia nos presenta.
2017 fue un año inmundo. Y no lo digo porque soy pesimista: tengo una lista de razones que podemos discutir cuando tengan ganas.
Pero viene cerrando con una de las mejores semanas de mi vida. En estos siete días que pasaron tuve varios de esos mini escollos que en otros diciembres me hubieran hecho despotricar contra todos y amargarme y entregarme a mis dramas menores. Pero esta semana abracé los desencuentros. Abracé las llegadas tarde, los malos entendidos, los gastos innecesarios, quedarme afuera de mi casa, el aislamiento de los otros, las llamadas perdidas, los objetos perdidos, las flechas que se me cayeron y los ómnibus que no quise correr.
Ayer no más, el perder las llaves de mi casa me propició un atardecer, una cerveza más, una charla que llegó a lo más borde y lo más profundo que había escuchado en mucho tiempo.
El universo es un lugar horrible. No por los pequeños escollos, por todo lo demás.
Pero caminar con el corazón abierto entre el caos aparente (2), es lo único que quiero decir que pude hacer. Lo único que podría compartir esta semana.
Palabras de un amigo
Solo el poder del caos es eterno. Solo el amor es inmortal. (S.)
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Agradecimientos de esta semana
 A Sebas por hacerme el aguante y darme tanto qué pensar. A Bet, por separarnos sin esfuerzo después de seis años. A Belu, por darme un plan para el último viernes del año. A Simón por el abrazo torpe, abrazo al fin. A mi terraza y mi altillo, y mis kilómetros de rambla.
A un cómic de xkcd por ser la inspiración de esta frase (1). Al reverendo que habló en el capítulo sobre el Misterio en el podcast Harry Potter and the Sacred Text (2).

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