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Boletín de piques y desventuras de Nat - Publicación #10

Revue
 
 

Boletín de piques y desventuras de Nat

17 de enero · Publicación #10 · Visualizar online

Un compendio de errores y aciertos autobiográficos disfrazados de información útil.


«es importante que todes tengamos instancias de hablar por nosotres mismes y por nadie más. Momentos en que no representemos a nadie, que ejercitemos toda la subjetividad del mundo y agarremos el megáfono, con mucha conciencia y sentimiento, para decir “esto me parece importante”, “le encontré esta arista al asunto”, “estamos en medio de algo, pero yo tengo ganas y tiempo de hablar de esta otra cosa con quien quiera escucharme”.»

Piques y desventuras
Atendeme el descaro de empezar un boletín citándome a mí misma. Y no una cita del principio de los tiempos ni extraída de un medio distinto, sino de la emisión inmediatamente anterior de este boletín. Me doy el derecho de hacerlo, primero, porque es importante, y segundo porque este es el boletín número 10. Este domingo es tan domingo que fui a Wikipedia a buscar un motivo verdadero por el cuál el 10 mereciera ser un número especial (está demostrado matemáticamente que todos los números [naturales] son especiales - entonces, ¿ninguno lo es?). No me di cuenta de que la respuesta estaba en las propias manos que escribían D I E Z en el teclado. ¡El 10 es importante porque casi todes les humanes tenemos 10 dedos! En las manos, y otros 10 en los pies.
Me puse a pensar en qué otros números (que podamos contar en casa, por medios accesibles a cualquier hija de vecina) están representados en el cuerpo humano. Se me ocurren 1, 2, 3, 4, 5, 10, 20, 28 y 32. Estoy orgullosa de haber encontrado el 3 y me gustaría empezar una conversación donde la gente me mandara mails con otros números y yo tuviera que pensar dónde están en la cuerpa, y al revés. Pero pronto será lunes 4 de enero y no tendremos tiempo para estas gansadas.
Me había marcado el lunes 4 de enero para empezar a estudiar para un examen que tengo dentro de un mes. Y acá estoy, escribiendo un boletín, tarea a la que no me entregué más que una vez en todo un año de poco trabajo y buenas siestas. La justificación que me doy a mí misma, aunque todavía no me atrevo a transmitir en forma del pique, es que se me ocurrió combinar las dos cosas. Como quiero escribir esto antes de ponerme a estudiar, pero es necesario que me ponga a estudiar cuanto antes, voy a escribir un boletín mínimamente relacionado con la materia de estudio.
Por eso es importante que ponga allá arriba la cita del Boletín de PyD #9, porque necesito recordarme a mí misma que no hace bien tener tanta vergüenza de decir; y de pensar. No hace falta tener tanto miedo, sobre todo porque la gente siempre puede poner “Responder” a este mail y yo tengo tiempo de leerlo todo.
Como había adelantado en el mail anterior, creo que los piques están llegando al final, porque cada día entiendo más que no sé vivir. Esta es una cosa que está saldada, que se viene diciendo hace miles de años, pero a todes nos llega el momento de entenderlo, supongo. Citar a uno de los tres filósofos griegos que todes conocen es casi tan malo como citarse a una misma o a Borges. Hoy vi un artículo que empezaba citando unos versos de Tan Biónica y ¿saben qué? Eso sí me interesa.
Ahora que llego al tema de la música, voy a dejar por escrito que en un año en que no se podía salir a bailar, a mí por fin empezó a gustarme el reggaetón. Esto se lo conté a mi familia y amigues como quien cuenta sobre un nuevo trabajo o una nueva relación. Creo que en peso emocional y en horas de vida dedicadas son sucesos de magnitudes similares.
Últimamente he tenido mucho flashback a mi salón de tercero de liceo, cuando tenía un grupo muy cercano y cerradito de amigos en el cual solo a una persona le gustaba “esa basura” y el resto nos pensábamos muy disruptivos escuchando Guns n’ Roses y AC/DC.
Recién ahora vengo a disfrutar la música que sale en la radio, que suena en las fiestas y en los carritos de comida y que se puede compartir con muchas personas. Por eso quiero compartir el pique (#1) que me dio a mí Bertrand Russell hace unos años, y que siempre parafraseo como “cuantas más cosas te gusten, y cuanto más te gusten las cosas que te gustan, más feliz vas a ser”.
Esto está en el capítulo Entusiasmo del libro La conquista de la felicidad. Hubo un tiempo en que los libros con “felicidad” en el título, al igual que el reggaetón, eran mal vistos por las personas cool e inteligentes (entiéndase, yo). Así que cada vez que recomendaba La conquista de la felicidad siempre aclaraba – ¿lo estoy aclarando en este momento? - que eso era filosofía (¿?) y que Russell era un tipo re-inteligente porque le gustaban las matemáticas (¿¿??). Los prejuicios sí que causan infelicidad. El consejo (#2) de que no juzgues a un libro por su tapa espero que ya lo hayas escuchado antes. No le juzgues por su título tampoco.
Yendo a la fuente, lo que Russell dice es:
Supongamos que a una persona le gustan las fresas y a otra no; ¿en qué sentido es superior la segunda? No existe ninguna prueba abstracta e impersonal de que las fresas sean buenas ni de que sean malas. Para quien le gustan, son buenas; para quien no le gustan, no lo son. Pero la persona a quien le gustan las fresas tiene un placer que la otra no tiene; en este aspecto, su vida es más agradable y está mejor adaptada al mundo en que ambas deben vivir.
Clarísima la tenía. Mando material complementario:
It's okay to not like things
En la contra-cara de “cuántas más cosas te gusten, más feliz” está que últimamente también me siento muy agradecida por las cosas que no me gustan. Me interesa casi todo, o por decirlo en otro lenguaje, me siento interpeladísima por mi nodo norte en Sagitario. Sí, ahora también me interesa la astrología. Lamentablemente el tiempo de la experiencia humana es muy limitado para todo lo que hay ahí afuera, y acá adentro. No sé si algún día me enfocaré en UNA cosa, pero cuando encuentro algo que extrañamente no me interesa, bienvenido sea ese desinterés. Es un pequeño alivio. (Díganme si este pensamiento no es buenísima excusa para no aprender a cocinar, o a manejar y por qué no, para no hacer ejercicio. Léase como mi pique #3 entonces.)
Otra cosa que me interesa es buscar libros que están fuera de stock, y que ya leí (prestados) y sé que quiero tener. La conquista de la felicidad fue uno de esos, re difícil de conseguir. Ahora veo que salió una edición nueva: está más fácil de conseguir pero no tiene el mismo encanto. El punto es que tuve la desventura (#1) de perder mi libro en uno de esos confusos episodios en que una persona se ofrece a hacer un trabajo gratis “porque somos compas” y después finalmente no lo hace. No me voy a extender en esto pero siempre es bueno recordar que si se puede hay que pagarle a la gente por hacer eso de lo que vive (#4) y que nunca ayudes a nadie que no te lo haya pedido (#5). Es drástico decirlo así, pero también es drástico haber perdido una cosa tan linda como esto:
No recorté mi pie. La pornografía anda suelta.
No recorté mi pie. La pornografía anda suelta.
Hay una desventura mucho mayor (#2) a mencionar en torno a esto y es la Ley N° 19857. De no ser por ella, La conquista de la felicidad y todas la obras de Bertrand Russell hubieran entrado en dominio público el pasado 1 de enero. Así que no solo yo perdí el libro, todes les uruguayes le perdimos :‘(
Un concepto: Sexualidad
Como mencioné, se supone que estoy estudiando para un examen importante: el último de la formación para educadorxs sexuales. No es fácil elegir un concepto de ese lote porque prácticamente todo lo que hemos nombrado me ha parecido importante y poco discutido, pero, a lo obvio, ¡hay que definir sexualidad primero!
Hace como cuatro años empecé la dieta involuntaria de consumir a diario productos mediáticos centrados (a propósito) en la sexualidad. Primero, porque me tranquilizaba. Después, porque pensé que aprender y compartir sobre sexualidad era la única manera de salvar al mundo. Y ahora, porque no hay cosa que me conmueva más.
Sin embargo, de todos esos gigas de podcasts, videos, artículos, música y libros (me refiero a los dirigidos al público general, no a los “de estudio”) que me he enchutado, no recuerdo que en alguno se haya definido “SEXUALIDAD”. El primer capítulo del podcast es “cómo elegir un vibrador ideal”, el primer episodio de la docuserie es “fantasías sexuales”, el video más compartido del canal SIEMPRE es “cómo ser una maestra del sexo oral”… y como en todo, actuamos como si ya supiéramos de qué estamos hablando.
Hay una definición de sexualidad que da la OMS que es muy completa pero parece más bien una lista de palabras relacionadas, y me parece que no da pie a mucha reflexión. La idea que más ayudó a dar una respuesta a este “¿qué es?” es el modelo de Eusebio Rubio-Aurioles. Yo voy a poner acá lo que me parece, lo que me acuerdo, y cosas que saqué de mis propios apuntes, así que cualquier cosa lo chequean.
Lo que él dice es que la sexualidad va de cuatro cosas: el erotismo, la reproductividad, el género y la afectividad.
Me gusta que la palabra sea reproductividad y no reproducción. Lo importante es la potencialidad de reproducción sexuada (ni siquiera la de nuestro cuerpo individual, sino la de la especie) y las construcciones de significado que hicimos a partir de ese potencial. Aunque una persona no esté pensando en reproducirse, la potencialidad fisiológica de hacerlo va tener un impacto en su vida, por ejemplo en las prácticas eróticas en las que decide o no involucrarse, o en los roles que la sociedad espera que cumpla. Incluso si una persona no tiene esa potencialidad fisiológica (o “biográfica”, ponele) por algo en particular, esto también genera un impacto porque culturalmente damos por hecho la reproductividad, y porque las acciones de mapaternar exceden ampliamente las cosas del cuerpo. También, a propósito o no, las relaciones con compañeres, amigues y conocides también pueden formarse espejando vínculos de xadres e hijes, y eso TAMBIÉN es sexualidad.
A género, en este contexto, podemos definirla como la potencialidad de pertenecer a uno de dos géneros (masculino y femenino), a ninguno, a considerarse ambivalente… Supongo que es fácil imaginar que alguien reformule este modelo deshaciéndose género, pero, por lo pronto, el paquete cultural que este trae vive y lucha.
Estas cuatro patas de la mesa (erotismo, reproductividad, género y afectividad) no son simplemente “partes” porque no están totalmente desligadas una de la otra, y porque no hay sexualidad que excluya a alguna de ellas. Por ejemplo, no hay algo que te pase y tenga que ver con el erotismo pero no toque en absoluto tu afectividad. Esa síntesis, ese “mezclemos todo” puede que no sea inherente al ser humano, pero por lo pronto existe. Por eso Eusebio les pone a las patas de la mesa el nombre difícil de holones. Un holón es algo que es una partícula de algo, y a la misma vez es todo.
Una de las ventajas de pensar la sexualidad así, es que nos asegura el no catalogarla como un tema subordinado a una disciplina o ciencia en particular. ¡La sexualidad – y de hecho, cada holón - las excede a todas! Cada una de las patas es pasible de – o demanda - ser estudiada a partir del cristal de un montón de áreas del conocimiento.
(Quiero decir que lo de “economía” no estaba en mis apuntes originalmente y lo acabo de agregar. Bien cosa de persona mayor.)
Ah porque sería bien fácil pensar que la reproducción es algo que mejor dárselo a la biología, que elles saben. Pero mirando otra vez, y más si lo ves como una potencialidad, más vale que haya psicólogues en la vuelta que puedan decirnos algo al respecto. Y también sería fácil entregar el género para que le estudien solo las antropólogas y la afectividad para que la estudien solo las psicólogas y el erotismo PARA QUE NO LO ESTUDIE NADIE. Pero qué ingenuxs y pobres que quedaríamos.
En cada intersección del cuadrito hay algo para pensar, observar y estudiar. De cada holón, cada área del conocimiento tiene algo que decirnos – aunque unas intersecciones sean más obvias que otras.
Bueno, esto quería compartir el día de hoy, o este par de semanas que me he pasado procrastinando. Es un boletín corto pero creo que he cumplido con compartir una cosa que para mí no está lo suficientemente hablada.
Para mí, “ampliar” la definición de sexualidad de esta manera es importante para entender que la sexualidad es hermosa y es de nosotres. Ya sé que el tema está por todos lados pero temo que aún hoy, en general, lo primero que aparece en nuestras cabezas al pensar en sexualidad es
  • performar,
  • (no) embarazarse,
  • (no) enfermarse,
  • darle placer a un tipo
…y después recién pensamos en otras cosas.
Si nos manejamos con una definición limitada es fácil pensar que la sexualidad es “algo” que le pasa a lxs jóvenes, a lxs solterxs, a lxs que están en pareja, a los hombres, a lxs alosexuales, a cualquiera pero no a mí.
En fin, ¿me expliqué bien? ¿Hay alguna definición o idea que les resulte más útil que las de este “modelo holónico”? ¿Importa en absoluto definir las cosas? ¿Alguna vez sentiste que la sexualidad era asunto de otras personas? Y de paso, ¿leyeron o les pinta leer La conquista de la felicidad? Toquen ese botón de “Responder” y digan lo que quieran.
Autopromoción desvergonzada
A erotistmo y afectividad que son mis favoritos no les dediqué ni un párrafo, pero les dedico la vida - AH PARÁ. Les he dedicado algunas poeminas y relatos e intentos de novelitas. En literaturaindependiente.info hay un par de etiquetas que se llaman fuega y amor (como si yo fuera capaz de separarles) que listan entradas relacionadas con eso.
La percepción de que hay poemas míos que son “hot” siempre es algo que viene de afuera. Diría que pocas veces escribí algo con el objetivo honesto de liberar y celebrar esas sensaciones. Antes que eso, solo usaba las palabras del mundo erótico para describir el amor por otres, o para hacer humor autoficcional. SÍ, PARA MÍ ES HUMOR. Esa negación del erotismo como tema propio, con el diario del lunes (?), me parece que tiene un poquiiito de represiva.
Lo que me quedé pensando, por llegar a algún punto, es que creo que como unimos excesivamente los conceptos de genitalidad o coito con erotismo en nuestra mente, después nos negamos que nos calientan cosas, sonidos, ideas que de hecho lo hacen, aún cuando esa emoción no representa ningún daño o invasión para nadie.
En fin. En los números 3 y 4 de revista Isla pueden encontrar pedacitos de una novelita para mi gusto bastante sexual que empecé a escribir, y con la que ahora estoy un poquito trancada. También quiero declarar que Alrededor de la piscina, que empecé a publicar de a fragmentos en el #7 de la revista arrancó como una fantasía erótica y se ha convertido en una especie de culebrón, pero si esperan atentxs a que publiquemos el #8 pueden comprobar si suben o no los decibeles. ¡Qué intriga!
Agradecimientos de esta vez
A Clara, que fue la primera en hablarme de La Conquista de la Felicidad y tuvo la confianza de prestármelo aunque ese libro, el objeto en específico, era muy importante para ella. Gracias x100000.
A las amigas que en algún momento intentaron contagiarme el gusto por el reggaetón - es decir, a todas mis amigas. A Pablo, que finalmente lo logró. A Ernesto, que ha soportado bastante bien mis sesiones de armado de playlists.
Dentro del pack anterior, gracias especialmente a Pau por hacerme la carta natal.
A mis compañeras de Sexur, gracias innnfinitas. A Sandra, la profe que dio el curso de Sexualidad en el IFES, porque eso me hizo decidirme a seguir investigando.
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Creado con Revue por Nathalie HC.