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Pase al Pie - Un Gladiador sube el Peñón

Era 27 de Febrero de un 2006 en el que Uruguay no jugaría la Copa del Mundo. Era en Viareggio, lugar
Pase al Pie - Un Gladiador sube el Peñón
Por Lástima a nadie, maestro • Publicación #7 • Visualizar online
Era 27 de Febrero de un 2006 en el que Uruguay no jugaría la Copa del Mundo. Era en Viareggio, lugar de nacimiento de Marcello Lippi, que ese año no solamente estaría presente en el Mundial de Alemania sino que además lo ganaría. En la costa norte de Toscana, sin embargo, un uruguayo y su grupo de pequeños charrúas estaba dispuesto a grabar su nombre para siempre. 

Sobre este tema de las grandes hazañas se reflexiona en la nota “Deseos y sorpresas” que hicimos esta semana en Lástima a Nadie, Maestro, pero como no siempre lo que parece impredecible lo es, también podemos ofrecerles “No es sorpresa, es trabajo”, de Lucas Jiménez, que reflexiona sobre por qué el Banfield sensación del torneo local no debería sorprendernos.

Aquel día, la Copa Carnevale llegaba a su fin. Dicho certamen es uno de los más importantes del mundo del Fútbol Sub 21, reconocido por la FIFA, la UEFA y la Liga Italiana. Desde 1949 que todos los campeones son europeos (entre ellos Milan, Inter, Sampdoria, Juventus). Salvo uno. 

Si quieren leer sobre alguien que la rompió en Italia pero que ser estrella mundial no le impidió subir por una escalera de albañil en una cancha de La Matanza, lean “El Milagro del diez” de Juan Stanisci, sobre el día que Maradona fue a ver un Laferrere - Almirante Brown. Y si hablamos de fútbol de ascenso, ya que estamos, pásense por el capítulo 8 (de dos partes) de la novela El Cazador.

En aquella edición del 2006, Juventud Las Piedras (hoy en el puesto 3 de la Segunda División del Fútbol Uruguayo) se medía contra la poderosa Juventus, que reinaba en Italia, y tenía en el plantel a jugadores como Marchisio (mundialista en 2010 y 2014) y Giovinco (jugaría la Eurocopa 2012). El equipo uruguayo dirigido por “El Gladiador” (apodo que se autoimpuso) Julio Ribas no solamente dio pelea sino que ganó el partido por 1 a 0, con gol en el minuto 28 del ST de Sebastián  Ribas (hijo del DT, actual delantero de Central Córdoba de Santiago del Estero) que compartía dupla delantera con un tal Rodrigo Mora.

Como hablamos tanto de fútbol argentino en el medio de la anécdota, les decimos que pueden leer sobre la selección (“La Argentina de Scaloni, un posible buen equipo”) que ganó en una Perú convulsionada (recomendamos echar un vistazo a “Las protestas en Perú y los futbolistas como actores sociales”) o acerca del retiro de un ídolo del fútbol argentino, sobre quien pueden indagar en “Yo quiero ser perdedor como Mascherano”. También pueden ponerse felices con un club local que vuelve a su barrio, en el texto “Nuestra Patria se llama Boedo”. A su vez, como son parte de nuestro fútbol, resulta placentero indagar sobre nuestros grandes periodistas, por lo que no pueden perderse el perfil de Fernandez Moores, “Ezequiel me enseño que informar es dar forma”, de Lucas Jiménez, ni tampoco el lanzamiento que el periodista de La Nación y sus colegas Alejandro Wall y Andrés Burgo hicieron de su nueva editorial, sobre la que pueden saber más en “Hay otro Carrascosa”.

“Juventud es campeón del mundo”, titulaban los matutinos uruguayos, que no podían creer como los de Las Piedras habían domado como hicieron a los grandes de Italia. La respuesta, o al menos una parte de ella, estaba en El Gladiador, técnico dispuesto si los hay a cambiar la historia. Cuando le preguntaron por el gol de su hijo, respondió que estaba contento, pero que él tenía “26 hijos, que son los jugadores, así que estoy orgulloso de tener 26 hijos campeones del mundo”.

La carrera de Ribas está marcada por ese carácter insólito y enamoradizo de la rambla montevideana que hace grande lo que es chico, que baja la luna en una noche de tormenta o pinta el sol cuando hace frío. “Donde un técnico como el argentino Marcelo Bielsa ve un tablero de ajedrez lleno de estrategias por tramar, Ribas ve un campo de batalla. Él piensa que para ganar lo más importante es que sus ‘gladiadores’ estén convencidos de que son invencibles”, lo definió el periodista Leonardo Haberkorn en un perfil realizado en 2009 (que pueden ver aquí). Alguna vez, Ribas fue noticia porque hizo entrenar en el octavo piso de la Cárcel Central de Montevideo a los jugadores de su Peñarol que estaban detenidos luego de una pelea en el campo de juego del Estadio Centenario en un clásico contra Nacional en el Clausura 2000.

Así, el Gladiador es un tipo dispuesto a eso que parece extravagante e incluso imposible. Un día se fue como si nada a dirigir la selección de Omán y alguna otra vez al Cartagena de España, con un interregno en la Banda Oriental a la que siempre vuelve. Pero lo mejor estaba por venir.

En 2016, Julio Ribas porque es Julio Ribas agarró la dirección técnica de Lincoln, que no es la localidad de la Provincia de Buenos Aires sino uno de los equipos de la Liga de Gibraltar, pequeño país conocido por ese macizo rocoso llamado peñón. Allí, además de ganar una Supercopa, una Rock Cup y dos Premier League, el gladiador fue en busca de lo que no podía suceder. En la segunda ronda previa de la Champions League 2016-2017 (sí, esa en la que comenta Diego Latorre), el Lincoln le ganó el partido de ida al Celtic de Escocia (campeón de la edición 67) por 1 a 0 con un gol de Lee Casciaro. Es cierto, en la vuelta perdió y quedó eliminado, pero le ganó con un equipo chiquitísimo del peñón a un campeón de Europa, poderoso en el continente, en un partido histórico. 

Dicho sea de paso, si quieren leer sobre uno que no necesitó ganar todo para ser reconocido y les gusta el boxeo, pueden enamorarse con la historia de un Juan Domingo al que le decían “Martillo”, en la nota “Roldán, el recuerdo y un martillazo al boxeo moderno” de Luciano Jurnet.

La pregunta es, ¿por qué esta semana recordamos al técnico uruguayo? Porque siguió dispuesto a dar que hablar hasta esta misma semana. Luego de su experiencia en el Lincoln, asumió el mando de la selección de fútbol de Gibraltar, reconocida por la FIFA como tal recién en 2016. De la mano de Ribas, en octubre del 2018 ganó su primer partido oficial contra Armenia. En sus primeros 16 partidos sólo consiguió dos victorias, pero en las difíciles es cuando las remontadas llegan.

En la Liga de las Naciones de Europa Gibraltar compartió el Grupo 2 de la Liga D (la cuarta y última) junto con Liechtenstein y San Marino. Con dos victorias y dos empates, el conjunto de Ribas ascendió a la C el último martes, luego de igualar en 1 contra Liechtenstein. Gibraltar nomá’. 

Según la planilla oficial, hay 27 jugadores de la selección de Gibraltar. Son 27 que pasaron a la historia del fútbol aunque no necesariamente el balompié se entere. Son 27 hijos de Ribas, el gladiador del Peñón.

Buen finde de mate

PD: Muchas de las historias de Ribas que son utilizadas en este texto tienen como fuente principal y pueden ser profundizadas en el gran portal Que Vuelva La Celeste de Antes, de nuestro amigo Sebastián Chittadini, que invitamos a leer aquí.


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