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Pase al Pie - La Copa Libertadores, the special one

José Mourinho pidió en una de sus primeras conferencias de prensa como DT del londinense Chelsea que
Pase al Pie - La Copa Libertadores, the special one
Por Lástima a nadie, maestro • Publicación #9 • Visualizar online
José Mourinho pidió en una de sus primeras conferencias de prensa como DT del londinense Chelsea que no lo traten de arrogante y que él era campeón y, en tanto tal, “una persona especial”. Venía de levantar la Champions League con el Porto F. C. , equipo no del todo acostumbrado a ser animador principal en la búsqueda de “la Orejona”. El portugués había logrado, entonces, esa magia inexplicable que tienen los equipos chicos cuando logran algo grande. Muy grande. De aquella intervención mediática surgió el apodo “The Special One”. 

15 años después, ya como entrenador del Tottenham, se lamentó un sábado de noviembre por no haber podido ver una final de Copa Libertadores y declaró, haciendo referencia al fútbol sudamericano: “Me encanta, siempre he tenido mucho jugador argentino y la historia, para los admiradores del fútbol como yo, es increíble. Obviamente siempre estoy muy interesado”. 

Que un técnico exitoso en Europa que nunca haya jugado por la “gloria eterna” sea autor de esas palabras es una pequeña muestra de un torneo apasionante, vibrante, generador de historias tan subterráneas como rimbombantes, de escenas que a veces tienen menos fútbol que sentimiento. La “Copa”, sublime certamen a veces definido no por la continuidad y la regularidad sino por momentos e instantes de hidalguía tan imprecisos como magníficos, es constructora de felicidades profundas pero también portadora de lágrimas eternas, en una capacidad que la convierte en uno de los mejores torneos del mundo.

Esta semana fue una muestra clara que ilustra esta consideración. Racing ganó un partido increíble con un Maracanazo histórico, sobre el que pueden leer en “Llegó como vos no lo esperabas” de Federico Cavalli. También Boca logró un triunfazo en Brasil, en una emocionante actuación de Carlos Tévez que mostró una impronta de corazón maradoniano. Y si de homenajes a Maradona hablamos pueden indagar en las notas de Lucas Jiménez “Las calles del barrio te ven partir sin entender” y “Hoy sabés que nada puede calmar tu soledad”, así como también “Sentirse argentino” de Ariel Feller. También pueden indagar sobre su relación con otro crack, Charly García, en “Cuando ya me empiece a quedar solo”. Y si hablamos del 10, en Lástima a Nadie, Maestro apareció el décimo capítulo de El Cazador (que pueden leer aquí) y también un homenaje a otro enganche sudamericano, el Dr. Sócrates, que pueden ver en la nota de Juan Stanisci. 

La Copa Libertadores es muchas cosas. Entre ellas, la pasión inexplicable de pueblos enteros que en todo el continente buscan su anhelo deseado. Pueden contarse historias épicas: el “segundo éxodo del pueblo oriental”, como se la conoció a la peregrinación de los hinchas de Nacional (U) a Porto Alegre en 1980, o las movilizaciones enormes de Boca (2007) River (2015), San Lorenzo (2014) y Corinthians (2012) a Asunción del Paraguay para copar el defensores del Chaco. También el día que un humilde Estudiantes copó el Montevideo para jugar contra Defensor Sporting. La “Gloria Eterna” es creadora de escenarios míticos, semicírculos pintados con arte de pueblo y bengala, dispuestos a jugar con colores y gritos mientras se los ve desde el cielo. Laten pero no tiemblan, así, el Centenario, la Bombonera, el Morumbí, el Monumental, el Defensores, el Hernando Siles, el Atanasio, la Doble Visera. Hoy en tiempos de DJs que reemplazan la maravillosa música tribunera, recordar la génesis de la Copa más linda es tan nostálgico como justo.

Para recordar un poco el calor de la gente, viene bien tirar paredes con alguien que sabe de dibujar pasión de tribunas, y pueden hacerlo con la nota de Lucas Bauzá, “Dibuje Maestro”, en la que el autor entrevista a Diegolan.

La magia de la Libertadores, que vio deteriorada su nombre cuando en tiempos de Siglo XXI se le impusieron apellidos de marcas internacionales, también radica en una escencia innegable. Como pocos certámenes, el trofeo continental es generador incansable de Davids que le ganan a sus Goliats, de equipos desconocidos que salen al escenario de la gloria en pleno suelo americano, como Once Caldas, Lanús, Sao Caetano, Independiente del Valle, Deportivo Cúcuta y tantos otros.

Si quieren leer sobre un verdadero partido imposible, pueden indagar en la nota que Juan Stanisci escribió a 20 años del Boca - Real Madrid de la Intercontinental del 2000. De la misma manera que si quieren ver una final desigual les recomendamos que pasen por “El deseo de Evita”, de Lucas Jiménez, sobre la final entre Racing y Banfield en 1951.

Los partidos de sus ediciones han sabido ser divisiones inferiores de cracks que luego desfilaron por Europa, como el Hernán Crespo que no conocía aún el Giuseppe Meazza, el Carlos Tévez que no había caminado por Manchester, el Neymar que no había tirado paredes con Messi o el Cafú que no desbordaba en el Olímpico de Roma, entre tantos otros.

Para entender procesos similares a estos, recomendamos la nota “Argentina los cría y Europa los amontona”, que explica los cambios posicionales en las carreras de Giovanni Lo Celso, Leandro Paredes y Rodrigo de Paul en el viejo continente. Y ya que están, miren también “Los cimientos de Scaloni” para entender este mediocampo y muchas cosas más de la actual selección argentina.

Teófilo Salinas, directivo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) le pidió a fines de los ‘50 a Don Alberto de Gasperi, dueño de la joyería peruana Camusso, que le diera forma al trofeo de la Libertadores. Duraría hasta el 2004, año en el cual a Herly Alcázar de Once Caldas se le cayó la Copa en los festejos.

En su esencia, la escultura busca imitar en su parte superior un balón con un listón en el medio. Según sus creadores, el trofeo busca representar la “dualidad del fútbol” que tiene “arte y calle”. Será por esa combinación entre la belleza de las formas y la cultura simple pero no simplista de lo callejero que la Copa Libertadores es lo que es. Simplemente, the special one.

Buen feriado de mate

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