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Edgady Aponte
Edgady Aponte
Mi Papá, Mi amigo Dario y Mobe.

Septiembre 18/2022
Tiempo de lectura: 15 minutos.
Mi Papá, mi amigo Dario y Mobe.
Hoy te traigo un contenido de mi comunidad El Club de los Bichos Raros. Que puedes ver aquí y solo abierta por 48 horas.
Te voy a confesar un secreto. 
Es viernes y son las 14.55 horas. Dentro de 1 hora y 5 minutos tengo que pulsar el botón de “Publicar y programar” para cumplir con mi compromiso de enviarte un boletín cada domingo.
No ha sido un despiste ni una mala planificación por mi parte. La verdad es que lo he hecho así de forma voluntaria. Es un experimento.
Bien.
Ahora vamos al tema, que el reloj aprieta. 
Fases del Bendito Dinero.
Aunque por el titular no lo parezca, hoy quiero hablarte sobre las fases de El Bendito Dinero. Es un tema extenso y con muchas ganas de escribirte de esto desde hace un tiempo.
En mi opinión, tan sesgada y subjetiva como la tuya, cualquier persona que desee tocar el cielo con sus dedos necesita tres cosas: tener los pies en la tierra, una escalera y un poco de suerte.
Edgady Aponte
En mi opinión, tan sesgada y subjetiva como la tuya, cualquier persona que desee tocar el cielo con sus dedos necesita tres cosas:

Tener los pies en la tierra,
Una escalera y un poco de suerte...
Fase 0. De la inmunda a la nómina
El camino hacia El Bendito Dinero suele arrancar desde el más profundo hoyo financiero. Al menos en mi caso fue así. También el de algunos amigos.
Es fácil de entender.
Cuando dejas de ser un adolescente y te conviertes en un adulto infantilizado, tu cabeza aún no ha madurado lo suficiente. No tienes experiencia vital. Te falta cocción. Sigues viviendo en Disneylandia. 
Pasas del imaginario a la oficina. 
De pedirle 10 Bolívares (cuando existía una moneda fuerte en mi antiguo país) a tu padre para comprar cerveza Polar y una botella de Anís a que cada mes te ingresen una nómina en la cuenta corriente. 
Piénsalo.
Mil dólares es poco para una familia con hijos, pero es muchísimo para un adulto que hace un par de semanas agachaba la cabeza cuando el profesor le pedía silencio. Es un cambio rápido para el que la mayoría de la gente no está preparada. 
Así que es completamente normal que te equivoques y que tomes malas decisiones financieras. En términos de dinero, nadie te ha educado. Estás a estrenar. 
Eres virgen. 
Algunos se compran un carro caro (no fue mi caso), otros se dan un capricho tras otro, hay quien hipoteca la casa de sus sueños… Da igual. El común denominador es que malas decisiones financieras terminan afectando a tus finanzas personales del futuro.
Vives por encima de tus posibilidades quemando cada dólar que ganas. Estás a una sola nómina de distancia de la indigencia. Y no tienes miedo. No ves el peligro. Crees que la vida es así. Hasta que, en el mejor de los casos, te das cuenta de que no es así.
Hay personas que nacen, viven y mueren sin salir de esta fase. Por suerte, mucha gente es capaz de verlo a tiempo y de reaccionar. Eso les lleva a la fase 1.
Fase 1. Economía de posguerra y ahorro pendejo como forma de vida
En mi opinión, la fase 1 comienza en el momento en el que te propones mejorar tu situación financiera.
Te cansas de pagar con la tarjeta de crédito, de la cuota del carro y de no tener ni la más remota idea de en qué te gastas el dinero. Entonces decides hacer algo.
Te cuento lo que hice yo. 
Recuerdo perfectamente una etapa de mi vida en la que llegaba la última semana del mes y tenía que hacer verdaderos juegos de malabarismos para ahorrar “algo”. Lo que sobraba, que solía ser poco.
Para salir de ese pozo me compré una libreta y comencé a apuntar mis gastos diarios. Por cierto vi a mi amigo Helio Laguna en una entrevista que hacía lo mismo, céntimo a céntimo. Todo quedaba registrado. Aún conservo la libreta.
Poco a poco aprendí a categorizar esos gastos (gastos del hogar, de ocio, personales, de suministros…), a hacer previsiones y a anticiparme a ellos.
También me propuse cancelar una tarjeta de crédito. Todo lo que ahorraba lo volcaba en esa tarjeta. Luego hice lo mismo con el préstamo del carro. Mi ex mujer, que era contadora, hacía lo mismo.
Primero control de gastos, luego cancelación de deudas. También reduje mi gasto en ocio (principalmente ropa y comer fuera) y adopté un estilo de vida cien por cien ahorro.  
El progreso era visible mes a mes y llegó un momento en el que empecé a ahorrar de forma consistente todos los meses. Eso me permitió ascender a la fase 2.
Si necesitas una referencia, te diré que me ayudó mucho el libro “Ten peor vehículo que tu vecino”, de Luis Pita. Casualidades de la vida, lo leí justo en el momento en que necesitaba leerlo.
Fase 2. Tener donde caerse muerto
En esta fase, tus finanzas no están excesivamente dañadas por la deuda, sabes en qué gastas tu dinero y has dejado de soñar con comprar un Tesla. ( Mi amigo Helio Laguna si lo hizo)
En tu cabeza ya se ha instalado la idea de que con esfuerzo y sacrificio puedes prosperar económicamente. También eres capaz de identificar fácilmente a las personas que aún viven atrapadas en el hueco financiero de la fase 0.
Tus ingresos son fruto de tu trabajo: intercambias tiempo por dinero y no crees que pueda haber otra forma de ganar dinero. Esto no te preocupa porque ahorras, cada vez más.
Y eso te permite crear lo que en la comunidad financiera llamamos “fondo de emergencia”. Mi madre lo llama “tener donde caerse muerto”. Me parece una definición mucho más pragmática, pero se trata de mi madre así que quizás no esté siendo objetivo.
Lo llames como lo llames, no deja de ser un dinero ahorrado en el banco. Ese dinero te transmite tranquilidad. Paz. Te da un respiro. Si todo se va a la m*erda, al menos tienes eso. 
Créeme, por poco que sea, mejor tener eso que no tener nada.
¿Porque sabes qué? 
La mayoría de la gente no tiene nada. Viven al límite. 
Sin paracaídas. 
Sin red de seguridad. 
No tienen donde caerse muertos. 
No sé a ti, pero a mí no me parece un plan inteligente.
Fase 3. El pendejo de Wall Street
Los fondos de inversión, las acciones, el crowdlending y todas estas cosas que lees en blogs y en Twitter son para los frikis de las finanzas.
Si no me crees, pregunta en la panadería y en el parque. Ese, y no otro, es el mundo real. Las redes sociales solo son un jardín de infancia para adultos, pero ese es otro tema.
Si lo piensas fríamente, el hecho de que estés suscrito a esta comunidad te aúpa a la categoría de frikazo financiero.
Bien por ti y bien por mí. 
Somos frikis orgullosos de nuestra cosa. 
Nuestra cosa es nuestra virtud. 
Nuestra virtud nos hará ricos.
Así es como debe ser.
Pero volvamos al tema principal de este email que nos vamos por las ramas.
La fase 3 del camino hacia El Bendito Dinero comienza en el momento en el que te das cuenta de que estás haciendo el tonto con tus “inversiones” y de que deberías buscar una rentabilidad más elevada por tu dinero. 
El 0,3% que te ofrece El banco que tienes tu dinero deja de ser sexy. Son pantaletas de Leonisa, y tú buscas lencería fina.
Comienzas a devorar información sobre cómo invertir: blogs, foros, libros, podcasts… Cuanto más sabes, más y más necesitas saber. El conocimiento es una droga.
En mi caso, el Blog de mi amigo Hyenuk Chu me volvió literalmente loco y me ayudó a llegar a la fase 4, pero antes de eso la cagué varias veces.
No voy a entrar en detalles (lo dejo para una próxima entrega), pero te diré que las velas japonesas, el spread, los pips y todo ese humo me hizo perder el sueño. Por aquella época también descubrí las criptomonedas, el crowdlending, compré algunas acciones…
En fin, qué te voy a contar. Hice muchas cosas raras creyendo que invertía.
Pensaba que era más listo que la media, pero lo cierto es que era el pendejo de Wall Street. 
Me emocioné. 
Me pasé de loco. 
Y me pegué algunas buenas jodidas. 
Hablando de coñazos, déjame que te cuente una cosa. 
En mi no obsecuente opinión de hoy, los coñazos son buenos y necesarios. Una buena calda a tiempo hace milagros. 
En mi caso, a lo largo de mi vida me he dado tres caídas muy duras. No una ni dos, sino tres. Y las tres me sentaron muy bien.
Una
La primera me la dio un amigo porque le tumbé la novia, que obviamente me quería a mi y no a él.
A los pocos días me apunté al boxeo. Con el tiempo cambié el boxeo por el brazilian jiu jitsu. ( y esté ultimo lo dejé por que ese día que practiqué muy fuerte me dieron dos muertes súbitas)
¿Y sabes qué? Nunca más en la vida he tenido problemas con los golpes. 
Dos
El segundo coñazo me lo dio mi papá cuando se enteró de que lo había engañado. 
Yo era joven e inmaduro.
Le dije que me iba a estudiar a casa de un amigo y me fui al concierto de Van Halen sin permiso. 
Gracias a este problemón descubrí lo importante que es trazar un plan y diseñar una buena estrategia.
Tres
La tercera caída me la dio un modelo de afiliados que se llamó MOBE y fue la peor de todas. 
Esta fue de casi $80.000 perdidos.
Cada coñazo fue una lección de la vida: ser fuerte, ser listo y huir de modelos como MOBE.
Así que si aceptas mi opinión, lo mejor que te puede pasar en la vida es que te lleves un buen coñazo a tiempo. También cuando estás aprendiendo a invertir, claro.
Se me acaba el tiempo y aún estamos a medio camino hacia el bendito dinero.
En el próximo correo habrá mucha, mucha, mucha carne. 
Hasta entonces, que pases una feliz tarde.
Y un negocio de este tipo me parece la forma perfecta de conseguirlo.
Hoy y solo por 48 horas te puedes unir a mi Club de los Bichos Raros. Hazlo en este enlace.
Te veo en mi sitio web,
Creando una cartera diversificada de ingresos por Internet.
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Edgady Aponte
Edgady Aponte @edgady

Soy advisor de varias StartUps, inversor y un empresario exitoso que se especializa en construir una cartera diversificada de modelos de negocio unipersonales en internet.

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