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Messi y la ownership economy
Por Eduardo Remolins • Publicación #3 • Visualizar online
Un contrato revolucionario y una tendencia que está cambiando la economía.

De todas la sorpresas que deparó el pase de Lionel Messi al PSG una de las más interesantes es que cobrará parte de su contrato en criptomonedas. 
Esa criptomoneda no es Bitcoin o Ethereum, sino el fan token del PSG.
Inversor cripto
Inversor cripto
Y a juzgar por el aumento que tuvo su cotización desde que se confirmó la firma del contrato, puede ser un negocio muy interesante cobrar de esa forma. 
Como ese token tiene un valor de mercado en función de la demanda y la oferta que haya de él, su precio está sujeto a variaciones como si de una acción o una divisa se tratase. 
El aumento de la cotización del PSG fan token a partir de la salida del Bacelona (6/8) y la incorporación de Messi (10/8) - Fuente: Coingecko.com
El aumento de la cotización del PSG fan token a partir de la salida del Bacelona (6/8) y la incorporación de Messi (10/8) - Fuente: Coingecko.com
Pero, ¿qué es un fan token? 
Algo que en principio es muy similar a una criptomoneda, pero que generalmente se crean y distribuyen para recompensar o incentivar de alguna manera a los seguidores de un equipo de fútbol, cantante, grupo de música, etc. 
Es una forma de pertenecer, de ser parte de una comunidad y tener ciertos beneficios por eso. 
En el caso del PSG tener tokens da derecho a participar votando en una serie de decisiones como por ejemplo el diseño del merchandising del equipo, qué canción sonará después de un gol del equipo o qué frase motivadora estará escrita en la pared del vestuario antes de un partido importante. 
La responsable de la emisión de ese fan token es Chiliz, una compañía con base en Malta dirigida por Alexandre Dreyfus, que a través de su app socios.com ha hecho lo mismo para otros grandes equipos de Europa así como la selección argentina de fútbol y la española. 
Alexandre Dreyfus
Token del Paris Saint German (PSG) Alcanza ATH Tras Confirmación de Contrato con Lionel Messi (via @decrypt_ES) https://t.co/p0EbY2sMOP
La empresa pasó de facturar 30 millones de euros en 2020 a 200 en los primeros seis meses de 2021. 
Parte de esos ingresos los repartirá obviamente con los más de 30 equipos para los cuáles ha emitido tokens. 
Será un aporte más que bienvenido para instituciones a las que la pandemia ha golpeado con fuerza. 
Pero el fenómeno va más allá del fútbol y sus necesidades financieras. 
Los fan tokens son en realidad un tipo de social token, un concepto mucho más amplio y en vertiginoso crecimiento. 
Básicamente son la forma que han encontrado muchas empresas de todo tipo para alinear los incentivos de su comunidad de clientes y usuarios. 
¿Qué significa eso y por qué se hace? La explicación es muy simple. 
El usuario es el que produce
Hoy gran parte de los contenidos, productos y servicios que consumimos son creados, no por la empresa que los ofrece, sino por la comunidad que se genera alrededor de ella. 
Pensemos por ejemplo en las redes sociales. Si nos informamos por Twitter o aprendemos en YouTube o nos entretenemos en TikTok, ¿quiénes son en realidad los creadores de esos servicios?
Son los usuarios que las utilizan. No la empresa. 
Esto sucede también con el software que utilizamos a diario en nuestros dispositivos o incluso con los servidores en los que están alojados los contenidos que consumimos. 
En muchos casos han sido desarrollados en código abierto, es decir creados por una comunidad de programadores que contribuyen a su desarrollo a condición de que el código quede disponible para ser modificado y mejorado por otros. 
El problema que hay con este modelo es que los incentivos no están bien alineados. 
Con esto quiero decir que los creadores no participan siempre, o al menos no en la medida justa, del valor que se crea en esas plataformas o productos. 
Algunas de ellas, como YouTube, tienen un esquema para retribuir a los creadores (los streamers o “youtubers”), pero el sistema no funciona tan aceitadamente.
La prueba son los conflictos que ha tenido la empresa con muchos creadores (como el caso del español Ibai Llanos), que han comenzado un éxodo hacia plataformas con otros modelos de negocio más convenientes para ellos, como Twitch.
Ibai enojado con Youtube
Ibai enojado con Youtube
El efecto de red y el valor de una empresa
Lo cierto es que el valor de una plataforma o, en términos más generales, de una empresa de tecnología, tiene mucho que ver con lo que se llama efecto de red (network effect). 
Eso significa que su valuación está directamente relacionada con la cantidad de personas que la utilizan. 
Además, esa valuación crece exponencialmente, es decir más que proporcionalmente, con el crecimiento del número de miembros de esa red (usuarios/clientes/creadores). 
Más aún, no sólo depende el valor del número de usuarios o miembros de la red, sino del engagement que tengan, es decir de qué tan activos sean dentro de esa red. 
Por ejemplo, no es lo mismo una red social donde las personas consumen contenidos, que una donde además creen y lo hagan frecuentemente. 
Si todos entrasen a YouTube para ver pero nadie grabara y subiera, o lo hiciesen muy poco, la red no tendría valor. 
Entonces, la clave para incrementar exponencialmente el valor de una compañía o producto es estimular a esos miembros e incentivarlos para que sean activos. Y eso se logra haciéndolos participar de los beneficios.  
Dos casos muy exitosos en este enfoque son Bitcoin y Ethereum, las dos criptomonedas más importantes, donde los miembros de la red (que son quienes aseguran y mantienen el sistema funcionando), reciben criptomonedas a cambio y por lo tanto se benefician directamente del aumento en su cotización. 
En realidad son dueños y actúan como tales.
Ese es el motivo por el que a las empresas u organizaciones que siguen este modelo se las considera parte de la llamada ownership economy (economía de la propiedad). 
Una economía de propietarios
La idea básica es muy simple, los que participan, los que crean valor, son al mismo tiempo dueños o al menos se benefician directamente del valor que crean. 
Podría decirse que es una forma de organización empresarial donde el usuario es al mismo tiempo el dueño de la empresa.
También se podría agregar que es una tercera fase del desarrollo empresarial en Internet. 
En una primera fase, las empresas desarrollaban sus propios productos y sus dueños obtenían los beneficios de las ventas. Del mismo modo que en las empresas offline. 
En una segunda fase, las redes sociales y otras plataformas hicieron que los propios consumidores fuesen quienes creasen los productos (contenido), pero los beneficios seguían siendo para los accionistas. Facebook, Youtube y Twitter son los mejores ejemplos.
También se permitió que los usuarios además pudiesen financiar la producción, con empresas como Patreon (micromecenazgo/crowdfunding), Kickstarter (ídem) o Substack (newsletters).
En la tercera fase (hoy) es cada vez más común ver negocios donde los usuarios son quienes crean pero también son dueños y reciben parte de los beneficios que se generan.
Hay una nueva generación de empresas siguiendo este modelo. Por ejemplo, Binance (un exchange de criptomonedas) o Reddit (agregador de noticias), lo hacen distribuyendo social tokens con los que reparten beneficios.
Aquí cuando hablamos de propiedad lo hacemos en sentido amplio, ya que no siempre un social token representa una participación accionaria, pero sí beneficios, muchas veces económicos. 
El impacto de la ownership economy
¿Hasta dónde llegará esta tendencia y qué efectos tendrá sobre la economía?
Se pueden ver al menos tres impactos importantes. 
En primer lugar, desde el punto de vista de un inversor. ¿Cómo se asigna el capital en las empresas de tecnología y start ups? Tratando de adivinar quiénes tienen las mayores posibilidades de éxito.
Y éxito en el mundo del venture capital es escalar mucho y rápido. 
La principal herramienta que están utilizando hoy los inversores de capital riesgo es analizar si la empresa se beneficia o no de efectos de red, porque es el mejor predictor de crecimiento futuro. 
Esto permite a un inversor poder identificar a qué empresas apostar. Y desde el punto de vista de toda la economía mejora muchísimo la asignación de capital.
El dinero va donde mejor es utilizado, en términos de crecimiento y valor creado.
Esto contribuye también al crecimiento acelerado que va a tener la economía en los próximos años.
En segundo lugar, para una empresa, apostar a los efectos de red, implica aprovechar el poder de la creación de los usuarios y clientes para crear valor de manera exponencial. 
Además, pueden aprovechar lo que ofrece la tecnología (tokens) para, de una manera fácil y práctica, repartir los beneficios de lo creado de forma de generar incentivos que van a aumentar a su vez el valor de la compañía. 
Es un círculo virtuoso. Todo alineado funciona mejor. 
No es necesario recurrir a esquemas como las stock options que son relativamente sofisticados y no están disponibles para cualquier empresa. 
Los beneficios del crecimiento van a tender a estar repartidos de una manera más amplia.
En tercer lugar, desde el punto de vista del individuo, van a seguir apareciendo múltiples oportunidades de ganar dinero de maneras no tradicionales. 
Los streamers o creadores son sólo el comienzo del fenómeno. 
En realidad, en cualquiera de estas tres áreas, lo más probable es que aún no hayamos visto nada.
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Eduardo Remolins

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