Ver perfil

¿Conoces a alguien que…? - Publicación #3

Ricky Fernández
Ricky Fernández
Cuando estuve en SANDE (Servicio Activo No Destinable) tuve que reciclarme para encontrar otro trabajo por que pudiese pasar. Me vine arriba y decidí aceptar todos los trabajos que me llegasen (aunque no tuviese ni idea) y me la pegaron en la primera oportunidad.

Momento en el que comencé a escribir esta publicación
Momento en el que comencé a escribir esta publicación
Reciclarme o jugar a la Xbox
Cuando estuve a la espera del Tribunal Médico Militar para valorar mi situación en el Ejército, mi abogado me recomendó formarme por lo que pudiese pasar. Mi situación era complicada por varios factores del cual es mejor no entrar en detalles, pero todo apuntaba a que tendría que abandonar la Armada y buscarme otro trabajo de ámbito civil.
Dicho y hecho. En vez de estar en casa jugando a la Xbox, decidí invertir el tiempo que no estaría en activo en dos ocupaciones: formarme profesionalmente de manera autómata y pasar el mayor tiempo con mi hija recién nacida. No perdí ni un minuto y pasé mucho tiempo delante de la pantalla (como hacemos todos últimamente) pero en mi caso no era entretenimiento, era formación.
No voy a negar que esto (al menos al principio) tuvo algunas represalias y discusiones en casa. Cuando le dije a mi mujer que iba a buscarme la vida a través de internet, no le entraba en la cabeza: ¿Cómo alguien puede ganar dinero ahí sentado? ¿Jugar a videojuegos es estar trabajando? ¿Hablando por un micrófono es trabajar? ¿Probar un dispositivo en la calle es trabajar?
¿Tú sabes algo de redes sociales?
Un día cualquiera recibo una llamada de teléfono de un familiar. Se puso en contacto conmigo porque una de sus clientas (directora de una importante inmobiliaria) estaba buscando obtener presencia en redes sociales. Ella comentaba que generalmente lo hacía su hijo (de mi edad más o menos) pero que le llevaba mucho tiempo. Esto se resumía que el hijo pasaba y lo poco que hacía era contraproducente para la empresa.
Este familiar le habló de mí y concertamos una cita para una primera toma de contacto. Ella (la directora) me comentó que no estaba muy por la labor de contratar a nadie para redes porque no lo veía necesario (a pesar que lo había pedido). Tras un silencio incómodo me dijo que le llevase una propuesta para ver si le convencía y así poder trabajar juntos.
Yo me ilusioné mucho porque la oficina estaba cerca de casa, concretamente a un cigarro de distancia. Así que tras colgar la llamada me dirigí a Amazon y compré algunos libros sobre redes sociales, otros que podrían ser de interés y una batería de Podcasts sobre marketing digital. Tenía una oportunidad y sabía que me iban a coger. No era una intuición, me lo trabajé, estudié la empresa, la localidad, el sector y dibujé una hoja de ruta que convencería incluso a la persona más reticente.
Primer contacto. A la espera.
Llegó el día de la cita. Llegué un poco antes de lo agendado, me hicieron esperar bastante tiempo, como unos 40 minutos aproximadamente. No había gente en el despacho de pecera, solo una chica del cual se notaba que no estaban hablando de trabajo, pero sí de su vida social. Yo, como buen militar, me dediqué a esperar sin molestar mucho por la zona preparada para ello.
Mentalmente estaba repasando mi estrategia para llegar las redes sociales de la empresa a un nivel superior, algo que seguramente muchas de las empresas cercanas también querrían tener. Una vez más, estaba convencido de que contratarían mis servicios porque era algo único y personalizado.
Cuando me tocó entrar al despacho, la directora se disculpó y empezó a cautivarme con el arte del comercial para que le explicase mis condiciones y sobre como actuaria para rejuvenecer la empresa y dar un salto 3.0. Ahí es donde cometí mi gran error, mostrar todas las cartas de manera transparente.
Hablé de más
Cuando comencé mi ofensiva sobre el proyecto y la estrategia que había realizado, noté como sus ojos se agrandaban cada vez más. No se esperaba que hubiese estudiado su empresa, su eslogan, su posición frente a la competencia para adaptarlo a un proyecto eficaz y puntero.
A la vez que sus ojos se abrían más y sus manos se movían continuamente, su boca emitía palabras contrarias a su rostro. Básicamente me estaba diciendo que no le parecía mal pero que no le terminaba de convencer, exprimiéndome todas mis ideas con el arte de su experiencia comercial de varias décadas atrás.
Así que finalmente mostré todas mis cartas y era imposible que la rechazase. Así que llegamos al segundo paso, la negociación de la colaboración y del sueldo. Lo segundo ella no lo tenía previsto. Sí, básicamente me ofrecía “prestigio” por llevar las cuentas de su inmobiliaria. Le hice ver que esto no funcionaba a sí y pasó al plan B.
La estrategia del “ya te llamaremos”
A partir de hablar de las condiciones ya la cosa cambió bastante. Ya nada le parecía bien. Pretendía pagarme un mísero sueldo (sin asegurar) por estar varias horas en la oficina, que le ayudase con los clientes (que actuara de comercial) aportando mi propio vehículo, costeándome la gasolina y demás gastos. Evidentemente le dije que no, pero le ofrecí una alternativa justa para ambos. Por supuesto, me dijo la famosa frase del “ya si eso te llamo”.
Pasaron unos días, me puse en contacto con ella para ver si había estudiado la propuesta y su contestación fue la que ya me imaginaba: Mira Ricardo, lo hemos estado pensando y ahora mismo creo que todavía no nos hace falta a nadie para llevar tener presencia en internet. De acuerdo, cualquier cosa, tienes mi teléfono y mi contacto para lo que necesites, le contesté.
Por una parte me quedé liberado mentalmente, ya que no me daba muy buena espina. Por otro lugar, me daba algo de rabia el tiempo invertido, pero bueno, lo interpreté también como un aprendizaje, que nunca viene mal para ir sumando puntos.
Vuelve a sonar el teléfono
En esta ocasión era nuevamente mi familiar:
Oye ¿te has visto lo que han hecho esta gente?
Claramente se refería a la empresa donde fui a realizar la entrevista y donde expuse mi estrategia. Le contesté que no y me adelantó que habían captado mi idea y la estaban aplicando a través del hijo. Rápidamente fui a comprobarlo y efectivamente, habían copiado la idea pero no la estaban ejecutando tan pintoresca (por llamarlo de alguna manera) como yo lo tenía planeado.
Por supuesto que eso me sentó bastante mal, pero confiaba en que rápidamente me llamarían para llevarlas yo. Efectivamente, me contactaron nuevamente tras la nefasta ejecución del hijo en las redes sociales. Estaba esperando esa llamada, no para aceptar el trabajo, al contrario, para poder rechazarlo (la verdad que dio “gustito”) no lo voy a negar.
De aquí me llevé varias experiencias, pero también una satisfacción al saber decir NO, algo que se me ha olvidado en los últimos años y del cual tengo que empezar a aplicar desde ya. En otras publicaciones posiblemente entenderás el porqué te lo digo y los problemas que me ha acarreado el no saber decir que NO.
En resumen
Me hicieron creer que me querían contratar cuando realmente lo que querían era que les diese una teórica gratis para que el hijo de la directora llevase las redes sociales de la empresa. Por supuesto, también intentaron captarme como comercial sin condiciones laborales.
Esta publicación la he realizado en dos tramos de mi trayecto de tren. Primero en mi vuelta a Madrid el miércoles 30 de marzo y la segunda parte en el regreso hoy día 1 de abril a la altura de Puertollano. Llevo 25 horas sin dormir (saliente de guardia) y voy en un asiento enfrentado (no tengo mesa de apoyo) así que te pido disculpas si hay alguna otra errata en el texto.
En la anterior publicación te dije que te hablaría de un dispositivo que me hacía mucha ilusión. Bueno, como fallé una semana la newsletter, se ha pospuesto, pero sí te adelanto que es un iPad Air de 5ª generación con el teclado Magic Keyboard de Apple. Esto último es lo que más ilusión me hacía desde hace bastante tiempo. Ya te contaré más en detalle en mi web.
📌 Datos (quizás) de interés
📤 Periocidad: Voy a intentar que sea semanal, a primera hora para que puedas tomarte el café o entretenerte en el transporte público 🚈
👨🏽‍💻Mi webRicky.es
📱Redes sociales: @RickyFernandezR en todas ellas
🎙Podcast: Aunque he producido unos siete podcasts, el que actualmente mantengo es CulturaDigital (disponible en cualquier plataforma).
📹 Vídeo: Mi canal YouTube 📺 y mi canal Twitch 👾
💳 Tienda: Amazon me ofreció la oportunidad de tener “un escaparate”, así que si estás interesado en algún producto, te muestro mis recomendaciones.
¿Te ha gustado? No
Ricky Fernández
Ricky Fernández @RickyFernandezR

Textos libres de tú a tú. Sin tecnicismos.

Para cancelar tu suscripción, haz clic aquí.
Si te han remitido este boletín y te ha gustado, puedes suscribirte aquí.
Created with Revue by Twitter.