Ana Bolena o la libertad creativa

#3・
3

Publicaciones

Ana Bolena o la libertad creativa
Por Álber Vázquez • Publicación #3 • Visualizar online
O por qué nada parece lo que es

Ayer se estrenó (o debería haberse estrenado porque a estas alturas sigue sin hacerlo) la miniserie Ana Bolena en la plataforma de streaming HBO Max. El asunto ha levantado revuelo por una cuestión muy concreta: la actriz protagonista es negra. Esto me lleva a darle una vuelta más a un tema que siempre me ha preocupado: los límites de la ficción histórica.
Recuerdo que, cuando escribí mi novela Mediohombre, se me planteó un problema importante: podía recrear el castellano del siglo XVIII que los españoles empleaban entre sí, pero…, ¿de qué manera hablarían los ingleses cuando lo hicieran entre ellos? ¿En inglés? ¿En un inglés antiguo? ¿En el mismo castellano recreado que los españoles utilizaban? Resolví la cuestión haciendo que todos hablarán en castellano moderno.
Es decir, subvertí la realidad para adaptarla a mis necesidades ficcionales. No parece que a los lectores les haya importado demasiado porque de ese libro se han vendido decenas de miles de ejemplares y los que le quedan.
Entonces, ¿qué hacemos con la Ana Bolena negra? En principio, yo no le daría más vueltas. Voy a ver la serie y a disfrutarla sin complejos. Pero hay algo que me escama en el propio material promocional que HBO Max está divulgando. Bolena es negra, pero parece que también mantiene actitudes muy impropias de una mujer del siglo XVI y muy propias de una del XXI.
Dicho en plata: la actualización del personaje de Ana Bolena se realiza siguiendo los criterios aceptables para una parte de la sociedad actual, criterios que de ninguna manera y en ningún otro caso podrían tener su reflejo en sentido opuesto: esa parte de la sociedad actual (la izquierda urbanita más interesada por cuestiones identitarias que de clase) jamás toleraría que el biopic que narró la vida del boxeador Muhammad Ali no estuviera protagonizado por Will Smith (u otro actor negro). Y ni qué decir tiene que habría sido imposible para el guionista imaginar un boxeador que nunca se hubiese convertido al Islam y que hubiera sido siempre un devoto cristiano.
Así que sí, yo defiendo la libertad creativa en todo caso y pienso que un producto artístico debe sostenerse por sí mismo. Si, en una película sobre Ana Bolena, aterriza una nave extraterrestre y ese asunto está bien desarrollado y resuelto, yo no tendría ningún problema. Si el pacto que el autor y yo hemos levantado se mantiene (si me lo creo), todo está bien. La cuestión es que la presunta libertad artística de la que aquí estamos hablando no es tal, pues no supera la prueba del nueve de todo ejercicio libertario: que sea libre para fluir en cualquiera que sea su sentido.
Ana Bolena sólo fluye en una dirección.
¿Te ha gustado?
Álber Vázquez

Soy el autor de siete novelas históricas y las he publicado en La Esfera de los Libros. He ganado el premio Cerros de Úbeda a la mejor novela histórica de 2019.

Para cancelar tu suscripción, haz clic aquí.
Si te han remitido este boletín y te ha gustado, puedes suscribirte aquí.
Creado con Revue por Álber Vázquez.